La otra



la mujer real
la que no se te parece

soy
el estadio lleno
que le dedicás a mamá

la puta orfandad

la ovación de la nada

Cara de nada




anoche soñé que te ahogabas

te miraba desde una piedra
y no me movía

no sé si era yo
o era la piedra

te ví pasar
río abajo

no sé si era el agua
o eras vos

la nada no tiene forma de nada

me quedé quieta
con mi cara de nada

mirándote

Escribir aviones




Escribo poemas porque no sé escribir aviones*



Tanto superpoder y no poder
sacarte el miedo a caer del cielo.

Como si la muerte pudiera respirar
después de verte.

Como si el aire siguiera siendo el mismo
cuando pasás por él.

Con el espacio y el tiempo atolondrados
miro hacia arriba.

Le apunto con mi dedo a esa perra.
Ya va a ver.


           


*graffiti de Batania/Neorrabioso

Un sin dolor






Del minuto tres
al minuto tres cero cuatro
del video en auto stop,
rebobina y vuelve a ver.

Un vaivén de piernas laxas,
dos zapatos de niña,
sin bache debajo
sin hamaca arriba.

Y que el minuto tres cero cinco
muestre su rostro,
y ya no sea la mujer colgada
y ya no suene detrás
la canción del suicida.

El péndulo cada vez más lento.
El pozo cada vez menos profundo.

Y el horizonte
medirá mil hijos.

Presentación en México




En esta antología se encuentra la serie de poemas Fotos de cartón de mi libro Isondú. En la foto, el poeta y editor colombiano Federico Díaz Granados presenta Resistencia en la Tierra en México

La Mezquina



La Mezquina

La Mezquina se erige en el centro
de una multitud de caminantes
cuyo desplazamiento está orientado
hacia la densidad.

A medida que avanzan unos contra otros,
los peregrinos pierden peso y tamaño.
La incomodidad acomoda y distribuye
brazos piernas torsos e indefensos pies.

Los pies soportan la cercanía
con la fe acumulada en el trayecto.
Sus portadores ven crecer el camino
detenido debajo de su sombra.

La sombra de la Mezquina anula todas las demás.
A sus pies crece una penumbra mayor:
la insoportable quietud de la compañía.

Haber caminado solo para esto.
Haber caminado sólo para esto.

Haber caminado solo para esto.
Haber caminado sólo para esto.

El himno del retorno alterna el lugar
donde se pone el acento.

Los feligreses vuelven sobre sus pasos
confundidos en el polvo.

Ya no se sabe dónde va la próxima pisada
tanto cordón desatado tanta ampolla
tanto talón sobre tanto empeine
tanta satisfacción necesitada tanta debilidad.

La penumbra es por el agotamiento del camino.
El fin de todos los principios está grabado en la suela.
Un dibujo indescifrable sólo legible para ojos ajenos.

Un fragmento entre miles.