El agua rota en su llave doble




Haces de luz

Cómo se puede no hacer
lo que no se hizo.

No hubo pasado  mejor.
No hubo una vez.

Sin embargo te recuerdo
tomando de mi mano
el vaso gigante.

El agua rota en su llave doble.

Un dolor para cada umbral.

Vestida de encaje
la carne
mide la forma.

Estoy haciendo milagros con la sensibilidad.
La línea está bebida.

Sólo baila y mide la forma.

La foto es el principio del  fin.

Me toma el tiempo.

La chica Schrödinger




Blur


Me siento vacía
si no estoy adentro.

Asiento.
Asiento.

Digo que sí para quedar así.
Escribo sin lentes.

Digo que sí
ciegamente
violentamente.

Con todos los dados en posición
los puntos
efervescentes
evanescentes.

El tiempo es un cubilete
donde estoy y no estoy.

Al  otro lado del río
Paronomasia y Homonimia
tiran flores al agua.

¿Quién se salva y quién se ahoga?

Pierdo la vista en la chica Schrödinger.

A todo digo que sí
con tal de verte.


Y juraría que te ví.

La doble vida de los ojos





Penumbra

La vida  nublada, los miembros laxos,
la voluntad quieta.

No son los lentes estrenados hace un mes,
la doble vida de los ojos.

No es el amante cordobés.

No es el revés ni el derecho del cielo
a través de los toldos, las ramas pobladas de la mora,
el loro dando paso al zorzal.

No es el desayuno austero, la corrida,
el frescor de las lagañas,
la deuda de la noche prolongada hasta bien entrada la siesta.

No es el dibujo en el pan,
los barrotes del olvido abrasador,
el aroma que apaga un giro de hornalla,
el descuido que raspa el acero.

Es la penumbra en la escalera,
su tejido tomando el cemento,

escalón por escalón.


La otra



la mujer real
la que no se te parece

soy
el estadio lleno
que le dedicás a mamá

la puta orfandad

la ovación de la nada

Cara de nada




anoche soñé que te ahogabas

te miraba desde una piedra
y no me movía

no sé si era yo
o era la piedra

te ví pasar
río abajo

no sé si era el agua
o eras vos

la nada no tiene forma de nada

me quedé quieta
con mi cara de nada

mirándote

Escribir aviones




Escribo poemas porque no sé escribir aviones*



Tanto superpoder y no poder
sacarte el miedo a caer del cielo.

Como si la muerte pudiera respirar
después de verte.

Como si el aire siguiera siendo el mismo
cuando pasás por él.

Con el espacio y el tiempo atolondrados
miro hacia arriba.

Le apunto con mi dedo a esa perra.
Ya va a ver.


           


*graffiti de Batania/Neorrabioso

Un sin dolor






Del minuto tres
al minuto tres cero cuatro
del video en auto stop,
rebobina y vuelve a ver.

Un vaivén de piernas laxas,
dos zapatos de niña,
sin bache debajo
sin hamaca arriba.

Y que el minuto tres cero cinco
muestre su rostro,
y ya no sea la mujer colgada
y ya no suene detrás
la canción del suicida.

El péndulo cada vez más lento.
El pozo cada vez menos profundo.

Y el horizonte
medirá mil hijos.