Isondú (El Suri, 2014)


Arte poética

Mis derechos de autor se acaban en la superficie del agua.
Ella se escurre.

Lo que queda del texto retratado:
música de cámara.

La fotografía no existe,
es mujer muerta de parto,
y la poesía es su réquiem.

Del Taj Mahal,
la piscina que lo duplica, su sonido.
Y la niebla, que empaña la lente.





Fotos en escala

la bruja que barre las líneas de Nazca
sabe que el mal de altura
no es esa paja que vuela
sino la tierra
que nunca se acaba



La pieza que falta

el rey pierde el color en las baldosas

entre  el cartón y la madera
su atuendo
es la bruma del hambre

sus pasos retroceden en la escala de grises
el rey está hueco

la última verdad
no es la realidad

la única risa
señala el dedo tuerto

la pieza que falta
la que ríe mejor



Fotos de cartón

I

no domina el cartón
el pliegue se vuelve 

hay una anguila doblando un cartón
la caja está llena

afuera de la caja se guarda lo demás
lo que está ciego

lo que deja del cartón es
lo que se puede doblar

II

pisa el hueco del tetra y lo levanta
el estruendo queda atrás
no cabe dentro del carro

el sonido del cartón
sólo se propaga en el vacío

III

se lleva a sí mismo
en lo que da de comer

el peso neto
y el peso escurrido de la leche

el té del hijo de la merienda

residuos de la tarde
saquitos por si llueve

un castillo de cartas
para la cena

y un pedazo de mujer
para mojar




Fotos del río

I

en el filo del hacha asoman
las patas cortas de la profundidad

una red de madera flota
y se sumerge
para tomar del agua
su respiración

de un cabello del río
penden los palafitos

peces de madera
con su ropa tendida

techos del río
donde se apoyan
los humos del hombre

II

no nacemos con el mismo agua que morimos

las hachas comen con sal
la confianza del árbol

ahora que perdimos la inocencia
sus valvas abiertas nos cubren

es preciso remontar
río arriba
el brillo del metal

el filo es nuestra carta de navegación

sólo la lluvia devuelve al agua
lo que es del agua

III

el río no crece con agua limpia

la noche
borra toda diferencia

estoy pensando en los cardos

de noche
todos los gatos son cardos

el cardo no hace sombra
rueda como un río
delante del hogar

pero el hogar es transitorio
somos del agua

nuestros afluentes van a dar
a la cuenca del ojo

un felino que se estira
entre el pasado y el sueño

ahora mismo
miro tu mano tirando cardos al fuego

todavía falta una eternidad
o varias
para llegar al delta

la tierra se ovilla en las manos del agua

los náufragos evitan los botes de la despedida
un río se devuelve como se encontró
lleno de gatos mojados



Fotos del mar

I

las dunas cubren las copas de los árboles
no hay estaciones si el tiempo se detiene

en una hoja cabe el mundo

el sonido de una lágrima en el mar
baja por el vidrio hasta la arena

II

las hojas se quiebran antes o después de caer
los años no ven por dónde caminan

un crujido en la hojarasca detona el paisaje

un hueco en el ala del desierto
un estruendo en blanco y negro

el zapato del cielo se llena al caminar
las huellas pesan como un diluvio

III

una fotografía a imagen y semejanza
del vacío que crea

los huesos del viento la sostienen

negativos tallados en madera de barco
tablas curvas donde el cielo se desliza



Timón

I

no un mascarón de proa

un timón

poderoso
sumergido

inútil
sin su barco

como todo lo puesto de lado
según el rumbo

visible
sólo en dique seco


II


el agua se oculta en el filo

el crimen perfecto
es el arma que se diluye


III


la vista desde un timón
un sin sentido

el mar
un pájaro en su ala

el destino
una jaula de madera


IV

no hay peor ciego que un fiel

los platos se deslizan por la escora

nuestro reino es el vaivén

el peso del hambre
en el ojo de palo


V

una melodía a medias
lo que acuna una balanza

para pegar un ojo
debajo del parche

ella nos toca de oído
nos toca de canto

somos tuertos de la mano

demasiada melodía
para un ojo solo


VI


la vista se pierde en el mar

a babor
el ojo sano

a estribor
la oscuridad

a babor
lo vivido

a estribor
lo que queda por vivir

un carajo

el castigo
por lo visto
es el presente



Muralla

cuando los chinos
inventaron la fotografía
aún no existía el papel

tomaron en sus manos la Muralla
la pulieron
e hicieron de ella un espejo del mundo

lo que vieron fue la muerte
su faena uniforme y puesta en abismo
los fragmentos de la vida
perpetuada en portarretratos

sus soldados en fila
la arcilla de la amalgama
el espacio entre viñetas

su propio dibujo
por primera vez
empequeñecido

la cámara oscura de cada torre
los caídos
en pleno ejercicio de la apariencia

el universo había dejado de ser infinito
su fotografía
no



Luz en fuga

la cadena tensa el cristal
donde se miran los ángeles

para poner la luz de espaldas
le han entrado astillas  a la celebración

en el paño que borra las huellas
quedan las plumas
vueltas del revés en el ramaje transparente

las alas de los que no tienen espejo
se despliegan en el mueble de las copas

cada brindis despide partículas de canto celestial
sonoros bosques de cristal tallado

el sensor de la puerta del mueble
trabaja el tiempo

la luz en la madera
espía cada día con mayor precisión



Bache de hamaca

I
en el nido del tiempo
la hamaca es el huevo

¿pero quién fue primero
el hombre
o el niño?

el barro comienza por los pies
se amasa en el bache

un eslabón perdido
entre el cielo y la tierra

la erosión del vuelo
es la punta del péndulo

a medida que el barro
corta los dientes
el bache aumenta de tamaño

ahí donde no se hace pie
flota la madera

II

el niño suelta el pestillo
y  la tierra pierde peso

entre la pluma y el plomo
cae la huella

la rodilla pelada deja ver
el rezo del pájaro

el vuelo
deja un rastro sonoro

una lesión del aire
en el chirrido de los goznes

las manos sostienen
la cadena de oración

entre el azar y el ruego

hay que soltar amarras

III

el charco muestra al niño del revés
su ascenso es su caída

el agua no toca
madera sin pies

el pichón practica la patada
que va del aire
al padre

es necesario dar la espalda
para aumentar el impulso

la lluvia hace el resto

desde el bache se ve
de la suerte
lo que apoya



Laica

yo tengo una perra con un solo ojo
como la de Cartier Bresson

ella no captura el instante
sino la mitad

por ejemplo
tus manos en alto
se vuelven una sola
que muestra la palma

yo te apunto con mi Laica.

ella le ladra al futuro que pasa por tu mano

es un viaje del azar que no se detiene con Dios

tu mano se ha vuelto inmortal
y yo vivo en la mitad de tu vida

estás detenido en el espacio

Laica te mira a través de la burbuja de vidrio

vamos a casa
te dice
no todos los perros van al cielo

la burbuja brilla como la aureola de un santo
pero es sólo casualidad
no se puede rezar con una mano sola



I'm looking through you

el pato silvestre escucha a través de sus patas
el lado b de tu reflejo

su pico de vinilo gira en falso
el ave no cierra por la boca

los patos temen la duplicación
por eso les ha sido otorgado el vuelo
que los separa de lo abominable

del infierno
ese caserío invertido

el animal se hunde en la altura
cuando tu pluma se posa
sobre el papel y escribe

el mundo es redondo y gira
en el ruido blanco de la repetición

el pato retorna de su viaje
ha dado una vuelta completa al mundo

la pluma demora su caída

la música espera que el ruido
cambie de color
el agua es transparente

la intimidad es invisible a los ojos

el agua ha sido sorprendida en su desnudez
por suerte los patos
oportunamente
le cubren los pudores

algunas fachadas del caserío
quedan ocultas tras las plumas

la vida acuática transcurre detrás de las ventanas

un pato gigante se ha posado en el alféizar
el pico toca tu vidrio recién lavado

brilla
puede ver a través de tus ojos
pero no sabe hablar

las aves del lado b conocen el revés de tu mirada
los giros que dan las manos que limpian los cristales

el agua desciende de la torsión del trapo

secuelas del mundo
restos de la erosión

en la superficie pulida
se quita lo que sobra

los patos beben de las esquirlas de lo real
y flotan para la sed

el agua es inocente
su reflejo, no

el agua es una película muda
sólo las patas de la música
animan la velada



Caterpillar

“el  otro lado del yo es la poesía"  
Miguel Situ Rojas. Presidente del Chen Lhin Club de Chepén


los niños en edad de florecer
mueven las vértebras de tela

el jugo de limón acelera el ritmo
y cocina a fuego lento sus pasos de pez

son ojos de dragón  los que posan
las cámaras toman la curva

una línea anfibia, morocha y lacia
en el interior de los  bambúes

el público se reclina como los pescadores
la pieza es demasiado ficticia para una sola toma

caterpillar deberían llamar a estos animales
cuyo vientre alberga lo mejor de la juventud

caterpillar como ese vehículo cuyas ruedas
se cambian con la ayuda de máquinas
y por lo menos diez personas

los flashes iluminan el salto

a través de la ranura ocular
pasan los dragones de Chepén

el nonagenario líder del Chen Lhin Club
abandona su nirvana presidencial

somos mucho más que diez

levanta la vista y arroja a la multitud
los granos del Este que trajo la lluvia
hasta el norte de Perú

la escritura muda los climas de la tinta

con un grano de arroz en un casillero
dos en el siguiente
y así hasta acabar
contamos las líneas que restan

las palabras crecen de abajo hacia arriba
y al otro lado del mundo es al revés

las nubes ocultan las líneas de Nazca

un pescador vivió para contarlas
como quien cuenta chinos en un plato de arroz




Isondú

I

en su panteón de Recoleta
Emma Nicolay de Caprile está fuera de plano

sentado en la falda de Emma
un niño sostiene un libro y baja la vista

falta un dedo en la mano posada en su hombro
ese dedo señala el rastro de las primeras letras

la lengua muerta del libro asciende

Emma duerme en su guardapolvo de mármol
su lengua no

estoy tomando una fotografía en latín
la lengua madre sale movida

los vándalos del mármol van y vienen
lo que importa es la iluminación

el niño se deja lamer por la segunda lengua
de la segunda madre

Emma detiene mi disparo con el muñón del índice

en la fotografía
el tiempo sostiene un dedo en alto

silencio

las papilas gustativas de la luz
unen la eme con la a
la eme con la a

una dulce cadena
en el sentido de las agujas

miro la hora
la lengua se cierra sobre el niño

una espiral ascendente
enhebra las letras que faltan

el niño repite:
mamá

la lengua no sale en la foto

detrás de la reja suenan las campanas del Pilar
ya son las cuatro

mater
repite el niño

cuenta campanadas sin recreos
y señala
con mi dedo
la salida

II

Luis Ibarra vive en Constitución
pero nació en Misiones

mirá ,  Luis
mirá la luz

decía su abuela en guaraní
el día que aprendió a cazar

su mano infalible por la costanera
guardaba en un frasco la luz que iba y venía
entre carpas y compañeros

hacele agujeritos
le pedí
para que respire
mientras le sacaba fotos

la tapa del frasco reflejaba
el vientre metálico de otro DC10
de los tantos que zumbaban
entre el río y la costa

no hace falta ya va a ver
ya va a ver cuando amanezca

esa noche no dormimos
cada tanto iba a mirar frasco y niño
con toda la luz en el interior

el sol abría y cerraba
sus branquias bajo el agua

al amanecer perdimos la tapa de la lente

en la cámara indefensa
la transparencia giraba en los huecos del aire
con toda la luz que se fue por el niño

III

bastaba dar unos pasos hacia atrás para verla
Emma y su cuerpo entero en la portada del libro
ahora sí
dentro del encuadre

esta fotografía no me pertenece
tampoco el índice

ahora todos bajamos la vista
el niño
Emma
el índice y yo

el libro nos convoca:
o mbokua kua kuera michĩ kuera

en la página sesenta y cinco
la luciérnaga irrumpe en manos de una niña
que no encuentra a su muñeca

Mirá, Yassí, si Rorro viera este Isondú
cómo abriría los ojos
¿Por qué no me traes a Rorro, enano?

el Yassí Yateré
sólo trae niñas a la selva
muñecas no

Lía yace en su camita de isipós
Rorro, unos metros más allá

¡Oh, adorable muñequita! pálida de miedo
pero tenía el valor de señalar con su manecita sin dedos
el camino rojo rubí que llevaba al raptor

unos pasos se detienen junto al enano
ha llegado la madre con el frasco

hacele agujeritos
dice el niño

que ya aprendió a leer