Otra antología y van...

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Prólogo del compilador:

Empresa Pirata

Después del vilipendio antológico de "Poemas con Famosos" el Ananga Ranga Taller no madura y lanza esta nueva antología enfermiza que surge del indiscreto deseo de conocer y exhibir qué poema ajeno rescatan los poetas de la vasta biblioteca universal. Tarea ardua o misión imposible, elegir Un poema entre los tantos leídos y relamidos en la vida. Pero este deseo impertinente, atizado aún más por la curiosidad, no se conformó con el apriete electivo, sino que nos impulsó a solicitarles que expliquen brevemente el atractivo que dicho poema ejerce sobre ellos, poetas-lectores. Y para finalizar, ya obsedidos por el fisgoneo, les demandamos sin escrúpulos que intenten una nueva versión del poema elegido.
Difícil, sacrílego, generoso, inmodesto, inocente… y demás adjetivos son insuficientes para dimensionar las pretensiones de esta empresa pirata que 28 astutos y devotos poetas lograron cumplier con elegancia.
Palimpsesto tituló Gérard Genette a su estudio sobre las diversas relaciones que mantienen los textos entre sí. Y nosotros, comprendiendo el carácter dialógico de la literatura y buscones precisamente de ese contacto textual, le encimamos la palabraParrincesto. Para sumar a esa idea de copresencia efectiva de un texto en otro, que es la intertextualidad, la sensación enfermiza de acoplarse a un padre que se lo mata para convertirlo en hijo al que se lo monta con la misma intención sexhomicida, y de paso sentir a flor de piel –in Bloom- la angustia de las influencias. Pero esto en verdad nada tiene que ver con el contenido del libro. Había que ponerle un título original y escandaloso para llamar la atención, y pobremente se nos ocurrió este parásito para citar. ¡Viva la heteroglosia y el diálogo con ideas ajenas! ¡Mueran los salvajes plagiarios! Y como dijo Crist-Eva "todo texto es la absorción o transformación de otro texto". Así que Amén.

Arrancamos la antología con tres princesitas, Eugenia SeguraLeonor Silvestri y Romina Freschi. La primera reescribe desgeneradamente la historia de Rapunzel de los Hermanos Grimm y le toma el pelo a esos cuentos infantiles que enredan la cabeza de los niños y enmarañan su porvenir. En tanto que Leonor y Romina se prenden de la preciosista princesa de Rubén Darío, que alguna vez, en la voz de un padre y de una abuela, respectivamente, las supo encantar. Pero que ahora, desde una visión madura, a Leonor la lleva a comparar el cuento de hadas con la pesadilla noventosa de la superficialidad y la pose farandúlica de los políticos de ese tiempo; en tanto que Romina emprosando la lírica del texto lo revierte hacia el interior de una princesa moderna, con juegos de palabras y neologismos que hacen a la canción y al sentido movilizar el corazón. Gabriel Jiménez, rompedor de la lengua castallana, Girondea tras una prinsexy para sacarle luz de canción erótico-tecno a la flor del placer, una poesía labiodental fricativa sorda: fff.
Ahí no más el trío Arnolfi, Zalazar y Peyseré viven poemas como instrucciones y reactualizan experiencias contenidas en los poemas elegidos. Jimena Arnolfi, como respondiendo a una demanda de Durand (escribir para la incomodidad propia y ajena), con preguntas retóricas retruca la pose del poeta y de los circuitos que actualmente empotran al bardo en el jet set de las apariencias. Paula Peyseré cabecea las ideas de libertad y miedo presentes en los consejos imperativos de Almafuerte. Y Tony Zalazar encuentra una explicación al poema de Casas en la proyección del mismo a una relación afectiva.
De doppelganger hay tres fantasmas que se atreven a enfrentar al otro que se les parece o que encarnan fatalmente: Fernando Acosta revive la Actitud poética del perdido Bukowski (borracho o genio que recibe el auxilio de los demás y se pregunta por qué lo ayudan, el mejor patetismo de por acá). Tomás Watkins tomó la forma de tomar de Li Po y LiBó para actualizar esa soledad acompañada de luna-sombra-vino en whiskey-luna-hielo, y reconocer al beodo eterno que se posa en las carnes sensibles. Y al final Rubén Vedobaldi intenta desdoblar los pasos de un escritor-persona comido por la tradición (ejercicio Borgesiano sobre ejercicio Stevensoniano).
Completan un trío de “colgados de las tetas de Borges” Darío Oliva que llega a la síntesis reflexiva del suicidio a partir de una sentencia poética del autor. Y Alejandro Mauriño que se atreve a imitar tanto en forma (un soneto) como en contenido (el nunca pasado de moda tópico del penta rei) la Nube II de Borges.
Darío Schvetz calca un poema de Ungaretti y todo el optimismo negativo del italiano resulta en un pesimismo cálido y tropical, de sustrato Guaranítico, que también es bello. Luis Argañarás se acopla a Luis Meloni y ensaya el mismo ascetismo y conciencia ante el paso histórico del día.
Nicolai Petelski continúa la diatriba Baudelaireana, un mismo poeta contra el mismo cinismo del capital. Jorge Dipré hace su viaje poético en busca de Nicanor, parricida en pablicidio, engulle Chile y la picante ausencia del antipoeta lo hace vomitar con delicadez el poema.
El triplete Eliana Drajer, Carlos Juárez Aldazábal y Mariana Rinesi eligen el filo misterioso de las palabras que aguzó Pizarnik y con ese sufrir demasiado se lanzan en busca de una identidad más auténtica.
Silvia Castro Martín Pucheta se lo enduplan a Vallejo(1). La primera continúa el sentimiento humanitario del poeta en una obra en construcción donde pedazos de palabras caen en escaleras y se encastran para revivir nuevos sentidos; y el segundo lo recontradice en su espíritu sufriente de santo heresiarca para hablar de un dios superlativamente jaranero.
Alelí Jait impulsada por la calamidad de una tragedia austera, revive el fuego del incendio que cantó Sylvia Plath y con idénticas palabras vive las secuelas de la quemazón del hogar de una amiga y del fuego fatuo que es la vida. Gabriela Bejerman, sopesando la consistencia de las palabras que usó Georg Trakl pinta un paisaje tangible para los sentidos todos.
Gastón Sibilla se convierte en el vecino del Gelman que mira caer la lluvia y lo trae del exilio con su carta de amor. Amor que Claudia Masin retoma de Louise Glück para poner a prueba su resistencia ante la muerte. 
Para cerrar el libro con la misma fantasía del comienzo, la de los cuentos hadas y princesas. Los príncipes del planeta Nux y de El Querido, Juan López y Germán Arens, y la Princesa Mónica Kreibohm se calzan el vate y nos profetizan el porvenir con relatitos del futuro puestos en pasado, es decir cienciaficcionalizando la poesía. El proceso de Mónica es la subversión de la negatividad de un futuro mediante la fuerza del amor. En tanto que Germán reacciona a un poema de Carlos Moisés que habla de su pueblito natal donde planta la perdurabilidad de la naturaleza, que Germán extinguirá con dolencia. Finalmente Juan López hace eco de Silvain y nos informa de un porvenir con necesidades y búsquedas idénticas, la ecopoesía.

Sin más que mentir ni copiar ni pegar se abre la función. A bichear se ha dicho.

Tony Zalazar




(1)  Poema  "Pedros" ,  texto  haciendo clic aquí

1 comentario:

Jorge Ampuero dijo...

Exquisita selección poética.

Saludos :)