Tura / Poesía rubik
La Selva Fría en Chepén
Miguel Situ Rojas, presidente del Chen Lhin Club
en el Chen Lhin Club los niños en edad de florecer
mueven las vértebras de tela
el jugo de limón acelera el ritmo
y cocina a fuego lento sus pasos de pez
no son ojos de dragón los que miran a la cámara
una línea anfibia, morocha y lacia
enrostra los objetivos
el público se reclina como los pescadores
la pieza es demasiado ficticia para una sola toma
Caterpillar es un nombre más justo para estos animales
cuyo vientre alberga lo mejor de la juventud
Caterpillar como ese vehículo cuyas ruedas
se cambian con la ayuda de máquinas
y por lo menos diez personas
como suele suceder hoy los chinos son más de diez
ser milenario es un asunto de oficio
les leo que el bambú es un invento patagónico
los flashes iluminan el salto
a través de la ranura ocular pasan los dragones de Chepén
el nonagenario líder del Chen Lhin Club
abandona su nirvana presidencial
levanta la vista y traduce para la multitud
cosecha en el aire los granos del este que trajo la lluvia
la negrura del humo transparente venido desde el sur
la escritura de lo que muda con el agua pero no con la tinta
los maoístas caídos en el uso del sendero y vueltos a caer
y vueltos a caer sólo por seguir participando
ya no en la lucha de clases sino en las clases que la lucha dejó de dar
levanta la vista y sigue viaje
luminoso
con un grano de arroz en un casillero
dos en el siguiente
y así hasta acabar
contamos los milenios que restan
entre Trujillo y Lima
las nubes ocultan las líneas de Nazca
todo lo que crece lo hace de abajo hacia arriba
pero en la otra punta del mundo es al revés
y así vamos tirando como aquel pescador
que no salió en la foto y vivió para contarla
como quien cuenta chinos en un plato de arroz
Fotos en escala
La bruja que barre las líneas de Nazca
sabe que el mal de altura
no es esa paja que vuela
sino la tierra
que nunca se acaba
Bailarina en la oscuridad
ella baja por la soga
aplauden
aplauden
las manos libres
los pies libres
el ombligo no está en el cuello
tampoco la huella que deja la muerte
la tierra se traga a un metro del vacío
basta con patearla
y todo deja de rodar
Bache de hamaca y otros vaivenes
I
en el nido del tiempo
la hamaca es el huevo
¿pero quién fue primero
el hombre
o el niño?
el barro comienza por los pies
se amasa en el bache
un eslabón perdido
entre el cielo y la tierra
la erosión del vuelo
es la punta del péndulo
a medida que el barro
corta los dientes
el bache aumenta de tamaño
ahí donde no se hace pie
flota la madera
II
el niño suelta el pestillo
y la tierra pierde peso
entre la pluma y el plomo
cae la huella
una rodilla pelada
deja ver
el rezo del pájaro
con las manos en la tabla
el vuelo
no deja rastro
III
el charco muestra al niño del revés
su ascenso es su caída
el agua no toca
madera sin pies
el pichón practica la patada
que va
del aire
al padre
es necesario dar la espalda
para aumentar el impulso
la lluvia hace el resto
desde el bache
se ve
de la suerte
lo que apoya
(Bs As, 2009)
El lado manco
Hace un tiempo quedó atrapado un cable en un mueble y tratamos de sacarlo a través de una luz por la que entraba mi brazo. Sólo mi brazo para tirar del cable y de la conexión, sin tener que bajar por la llave. Para poder meter el brazo dentro del mueble tuve que tirarme al suelo, deslizarlo despacio, aguantar el escozor de la piel entre los cantos de las puertas y tirar con fuerza. Él inclinó el mueble sobre sí para ampliar la abertura y ayudarme a que el brazo entrara más. Insistí, la mano cada vez más adentro, pero no llegaba a la conexión. Por momentos el vaivén del mueble me inquietaba. Con casi todo el antebrazo adentro pensé que si se soltaba el mueble me lo comía limpio, hasta podía sentir los huesos estallados, la carne rota, el sonido seco. No pudimos sacar ese cable, pero seguimos insistiendo un rato más. El brazo salió ileso, él apoyó el mueble en el suelo y bajamos. Otro día alguien abriría el candado.
Un mes más tarde, la hamaca paraguaya colgaba quieta, casi dormida, con él adentro. Estaba madrugando en el jardín. Yo descansaba en una reposera, cerca, en igual disposición. Extendí la mano, con las puntas de los dedos alcancé los flecos de uno de los laterales y tiré, trayendo hacia mí la tela. El peso contenido me arrastraba en el vaivén y tenía que tirar con fuerza para regresar. A medida que el movimiento aumentó, fue cada vez menos necesario empujar, y el brazo pudo abandonarse. Ya no pesaba.
No sé muy bien en qué parte del peso localizarlo, si en la que sostiene o apoya, en la que empuja y tira, o en la que se abandona. A veces, las más, creo que el amor está en el peso y lo demás es vaivén.
A veces echo mi brazo de menos. A veces, vuelve.
Caliban
De esa ficción, nacen calibanes y princesas. Su danza es el reflejo.
Canibalismos de la luz,
balbuceos de las sombras, aberración.
milanesa querida con papas al hor/
no temas que no / temas que no / somos una is/
la que no somos me late en el exilio
somos dos / en una de ésas te cuesta comprenderte / prenderte / de memoria/
me rumiás / milanesita, me moría/
mos mordíamos las costas y estabas a punto
o no estamos / gestamos lo que late debajo de la ma/
no temas mi niña / no
mirá para el lado del mar y no veas
te lo pido por/ pido por tu reino de los vi/
dos olvidos / somos dos y muy así / nadas
hacinadas entre trastos de esperar / porque era de esperar
te miran/ damita / Miranda / dame tu doble/ tu doblez da tu mier/
luza con puré de miér/ dame luz o dame leche de sirena /
milagrito / la grito / la mía cortada / lamía su puré / esa pureza
cortada por la parte sana / lo sana que fuiste /
lozana te fuiste por tu parte / mirándome en tu canto
¿qué parte / sirena? / ¿la parte del padre?
¿qué muda sus piernas por palabra / por palabra dijiste? /
¿qué dije te cuelga? / ¿el anzuelo que suelo dejar?
abrazo tu leña / te llevo te trai/ ciona la sangre /
tracción / atracción a la sangre / succiona la madera / duradera
tu velo cuidado tus / liebres congeladas / heladas /
te miran son ojos / arrojo tus liebres / de a dos / al calor
para que calles / encalles / transito mi cal /
mi cali/ van calientes y libres mirando / libando tu miel en pedazos /
son de pan con manté /
nganla en piernas / abiertas así / van
calíban detrás
lo proclive a la/ libe a la reina la lengua /
madre /nalina / coralina / alejandrina / con gel/ latina de dios / de dos lenguas
blanca blanca tez / taruda / dura de rotés / rebosante de harina de /ditos cur/ vos
embudo de tragar / de vomitar
chupás sólo la punta / apunta
sos vos/ no vale / tiene que podérsete meter/
que te entre en la cabeza / la cabeza la cabés / cuando querés
y así no vale no / separa la paz del triste ni la / para la paja / la paz de los muer/
tos/ siendo abrigo como vos / muertos que son como madre
como merduza con pudrer
como pálmitos / vólmitos / naúseas / búceos / súrfeos
en la nata de la sopa / papá coméme / y ya no me robes más
el plato vasí/ ja ja / jamás lavás los platos si/ no pagás los platos ro/
tos / tos atorate mirá / mi deseo tu/ curva que pica/
Miranda mejora de lo suyo / yo / tomando las focas de nadar / y da
brazadas/ abrasadas / alzada
la mano / la símbola de dar
Uno de los poemas de "La mujer de Shakespeare" en la voz de Nayla Spindola, danzado por Tita Tagliani. (19 de Abril - Bukowsky)
La pieza que falta
el rey está hueco
entre el cartón y la madera
el rey hace vacío
la última verdad
no es la realidad
la única risa
señala el dedo tuerto
soy
la pieza que falta
la que ríe mejor
Bache de hamaca
en el nido del tiempo
la hamaca es el huevo
¿pero quién fue primero
el hombre
o el niño?
el barro comienza por los pies
se amasa en el bache
un eslabón perdido
entre el cielo y la tierra
la erosión del vuelo
es la punta del péndulo
a medida que el barro
corta los dientes
el bache aumenta de tamaño
ahí donde no se hace pie
![]() |
| Este poema fue incluido en la antología Infancias |
I'm looking through you
el lado b de su reflejo
su pico de vinilo gira en falso
el ave no cierra por la boca
la imposibilidad del habla
acerca el misterio
de la doble vida
sus reflejos
son patos con el diablo
temen la duplicación
por eso
les ha sido otorgado el vuelo
que los separa de lo abominable
del infierno
ese caserío invertido
cae lento
como una pluma
y no se hunde
más
que en su propia realidad
cae en la cuenta
justo
cuando la pluma
se posa
sobre el papel
y escribe
el mundo es redondo y gira
negro
en el ruido blanco de la repetición
el pato vuelve de su vuelo
se posa nuevamente
ha dado una vuelta completa
al mundo
la pluma
demora su caída
la música espera que el ruido
cambie de color
el agua es transparente
la intimidad
es invisible a los ojos
el agua ha sido sorprendida en su desnudez
por suerte los patos
oportunamente
le cubren los pudores
algunas ventanas del caserío
no pueden verse a través de las plumas
la vida acuática transcurre
detrás de las ventanas
un pato silvestre
se ha posado en el alféizar
gigante
su pico toca el vidrio recién lavado
por la chica de la limpieza
brilla
el pato puede ver
a través de sus ojos
pero no sabe hablar
las aves del lado b
conocen el revés de las miradas
los giros que dan
los paños
que limpian los cristales
y el agua que desciende
de la torsión del trapo
secuelas del mundo
restos de la erosión
de la superficie pulida
se quita lo que sobra
los patos beben
de las esquirlas de lo real
y flotan
para la sed
el agua es inocente
su reflejo, no
el agua es una película muda
sólo
las patas de la música
animan la velada
el lado ve del ave
con qué v va?
con qué bebe?
Con ve de vinilo?
Y cómo ve?
volteretas del habla
para qué
mejor que canten
los que saben
como el agua
que para eso
se ha inventado la erosión
para saber como sabe el agua
y nada más
Timón
I
no un mascarón de proa
un timón
poderoso
sumergido
inútil
sin su barco
como todo lo puesto de lado
según el rumbo
visible
sólo en dique seco
II
el agua se oculta en el filo
el crimen perfecto
es el arma que se diluye
III
la vista desde un timón
un sin sentido
el mar
un pájaro en su ala
el destino
una jaula de madera
IV
no hay peor ciego
que un fiel
los platos se deslizan por la escora
nuestro reino es el vaivén
el peso del hambre
en el ojo de palo
V
una melodía a medias
lo que acuna una balanza
para pegar un ojo
debajo del parche
ella nos toca de oído
nos toca de canto
somos tuertos de la mano
demasiada melodía
para un ojo solo
VI
la vista se pierde en el mar
a babor
el ojo sano
a estribor
la oscuridad
a babor
lo vivido
a estribor
lo que queda por vivir
un carajo
el castigo
por lo visto
es el presente
Textos del río

Foto: Araceli Merino
I
en el filo del hacha asoman
las patas cortas de la profundidad
una red de madera flota
y se sumerge
para tomar del agua
su respiración
de un cabello del río
penden los palafitos
peces de madera
con su ropa tendida
techos del río
donde se apoyan
los humos del hombre
II
no nacemos con el mismo agua que morimos
las hachas comen con sal
la confianza del árbol
ahora que perdimos la inocencia
sus valvas abiertas nos cubren
es preciso remontar
río arriba
el brillo del metal
el filo es nuestra carta de navegación
sólo la lluvia devuelve al agua
lo que es del agua
III
el río no crece con agua limpia
la noche
borra toda diferencia
estoy pensando en los cardos
de noche
todos los gatos son cardos
el cardo no hace sombra
rueda como un río
delante del hogar
pero el hogar es transitorio
somos del agua
nuestros afluentes van a dar
a la cuenca del ojo
un felino que se estira
entre el pasado y el sueño
ahora mismo
miro tu mano tirando cardos al fuego
todavía falta una eternidad
o varias
para llegar al delta
la tierra se ovilla en las manos del agua
los náufragos evitan los botes de la despedida
un río se devuelve como se encontró
lleno de gatos mojados
Afilador
Oasis
Afilador

Espinosa entre Patricios y Hernandarias
La Boca, 2006
LA VELOCIDAD DEL SONIDO
Lo que va de la mano a la boca
de la boca al oído
no es la armonía
sino el filo de la armonía
el sonido viaja en bicicleta
por la calle Espinosa
llegando el mediodía
los cuchilleros de La Boca
descubren su piedra fundamental
suena como una redundancia
pero así es
con la tracción a sangre
Mirá el afilador del Chelo haciendo clic acá
Fotos de cartón

I
no domina el cartón
el pliegue se vuelve
hay una anguila doblando un cartón
la caja está llena
afuera de la caja se guarda lo demás
lo que está ciego
lo que deja del cartón es
lo que se puede doblar
II
pisa el hueco del tetra y lo levanta
el estruendo queda atrás
no cabe dentro del carro
el sonido del cartón
sólo se propaga en el vacío
III
se lleva a sí mismo
en lo que da de comer
el peso neto
y el peso escurrido de la leche
el té del hijo de la merienda
residuos de la tarde
saquitos por si llueve
un castillo de cartas
para la cena
y un pedazo de mujer
para mojar
ISONDÚ
Verbum caro factum est[1]
Cuando el dedo apunta al cielo
el idiota mira al dedo
Anónimo
maestra normal
sepultada en el Cementerio de Recoleta
polaca
virgen
blanca y dura
está fuera del encuadre
su ausencia señala el rastro
de las primeras letras
el niño
sólo puede bajar la vista
la lengua muerta del libro
asciende desde la oscuridad
hasta sus ojos
estoy tomando una fotografía en latín
Emma duerme su sueño de mármol
pero su lengua no
la lengua madre
sale movida por la escasez de luz
bajo un diafragma
bajo dos
el blanco ayuda porque rebota luz
más luz que cualquier otro color
el niño se deja lamer
por la segunda lengua
de la segunda madre
Emma observa mi dedo con preocupación
se trata de su niño
el tiempo ha detenido
mi dedo en alto
las papilas gustativas de la luz
comienzan a unir la letra eme
con la letra a
una dulce cadena
en el sentido
de las agujas del reloj
miro la hora
ya es tarde
están por cerrar
la lengua se cierra sobre el niño
un espiral ascendente
lo cubre del frío
mamá
el niño repite
pero la lengua
no sale en la foto
la lengua queda
del otro lado de la reja
suenan las campanas de Nuestra Señora del Pilar
ya son las seis
me dice el de vigilancia
mater
repite el niño
y señala
con el dedo
la salida
[1] Verbum caro factum est/et habitavit in nobis/et vidimus gloriam eius/quasi unigeniti a Patre plenum gratiae et veritatis. Y el Verbo se hizo carne/y habitó entre nosotros/y vimos su gloria como del Unigénito/ lleno de gracia y de verdad.
Luciérnagas
“No sé, dice el doctor Holmberg,
que exista nada más hermoso en los límites de la fauna sudamericana.
El Isondú, nombre que en guaraní significa gusano de luz,
es, a no dudarlo, una verdadera maravilla
en el pequeño mundo entomológico.“
E. Correa Morales. Isondú. Lecturas variadas para escuelas comunes
Luis Ibarra vive en Constitución
pero nació en Misiones
de niño aprendió
las bondades del Isondú
mirá Luis
mirá la luz
le decía su abuela en guaraní
y el rostro de Luis se iluminaba
una noche de campamento
en la costanera
me enseñó a cazarlos
su mano pequeña
infalible
las guardaba en un frasco
hacele agujeritos
le advertí
mientras lo tapaba con fuerza
no hace falta
y sabe qué, seño?
usté va a aprender algo muy importante
pero lo va a aprender cuando salga el sol
no dormimos, claro
cada tanto iba a mirar el frasco
y también al niño
la luz permanecía encendida
en el interior
cuando amaneció
tomamos fotos del sol
saliendo del río
encandilados aún
corrimos a ver el frasco
ya no había luz
y tampoco quedaba un solo rastro
de las luciérnagas
coloqué la tapa en el lente de la cámara
no hace falta
le dije a Luis
el sol respira aún debajo del agua
Isondú
"Por nuestra parte, deseamos
que no se atribuya a vana pretensión el título de este libro,
pues si le hemos dado el nombre
de una joya de nuestra fauna, es porque
se trata de una modesta larva, esperando
que nuestro humilde gusano de luz ilumine,
aunque sea con fugitivos resplandores,
las inteligencias infantiles a las cuales está destinado."
E. Correa Morales. Isondú. Lecturas variadas para escuelas comunes. 1914
unos pasos hacia atrás
para verla
Emma y su cuerpo entero
junto a la portada del libro
ahora sí
dentro del encuadre
esta fotografía
no me pertenece
tampoco el índice
ahora todos bajamos la vista
el niño
Emma
el índice y yo
miramos el libro que nos convoca
en la página 65
la luciérnaga brilla
en manos de una niña
Mirá, Yassí
si Rorro viera este Isondú
cómo abriría los ojos
¿Por qué no me traes
a Rorro, enano?
el Yassí Yateré
sólo trae niñas a la selva
muñecas no
Lía yace en su camita de isipós
Rorro, unos metros más allá
¡Oh, adorable muñequita!
pálida de miedo
pero tenía el valor de señalar
con su manecita sin dedos
el camino rojo rubí
que llevaba al raptor
unos pasos se detienen
junto al enano
ha llegado la madre
con un frasco en la mano
hacele agujeritos
le dice el niño
que ya aprendió a leer
Haikus en tránsito
I
Clara dibuja
la cárcel de Caseros.
Pasa el 50.
II
Come del pote
todo el dulce de leche.
Engorda sola.
III
Mira hacia afuera.
"Coca Cola es así"
dicen las sillas.
IV
En la vereda
dos bolivianas viejas
comen dátiles.
V
Perro y dueño
esperan la luz verde
del semáforo.
VI
Una terraza:
maceteros naranjas.
Ropa dorada.
VII
Cuenta carteles.
Lencería y ombligos
Cruza las vías.
VIII
Guardia. Urgencias.
La rampa concurrida.
No estacionar.
IX
Gaona al 3000:
"Se venden maniquíes".
Son demasiados.
X
"Los chicos malos”
Empanadas. Cervezas.
Delivery free.
XI
Frescas del día.
"Como Dios Manda"
Casa de pastas.
XII
Silos de Quaker.
Asamblea Cristiana.
Dios es amor
XIII
Un papá Noel
asomado al balcón
de cartapesta.
XIV
Luz de mercurio.
Cementerio de autos:
metal líquido.
Haikus
Occidentales y accidentales
I
Un cigarrillo.
Delgado papel Ombú.
Textos del humo.
II
La cámara ve.
Yo quiero ser eso, ves?
Ves por las ramas?
III
Cuento pétalos.
Me quiere no me quiere.
Cierro los ojos.
IV
Ya es primavera.
El llanto del cerezo
moja la hierba.
V
Dos ramas sueñan
con ser eso que se va:
dos golondrinas.
VI
Brotes dormidos.
Un reflejo en el lago.
Son mis párpados.
VII
Una tormenta.
Las santas japonesas
se llaman Rosa.
VIII
No es un pájaro.
Gotea una canilla.
Suena la alarma.
IX
Llegan los reyes.
Una rubia y un chino
buscan asilo.
X
Septiembre, veinte.
Vigilia de los pingüinos
en Camarones.
Textos de la ceguera
siempre está más lejos
que lo que alcanza la vista
el arco
no abandona
la tensión
aún es incierto el destino
no sé si debo ir por ella
o arrojar otra flecha
la ceguera
es sólo
cuestión de tiempo
II
uno puede volverse invisible
de un modo permanente
como la pajarera
en el patio de mamá
aunque en ella aniden
animales que vuelan
III
la heladera es el cristal
donde se miran los ángeles
para poner la luz de espaldas
basta con cerrar
las puertas que la apagan
las alas
de los que no tienen espejo








