Colibrí

Apagué la luz de la cocina. Dí vuelta un vaso boca abajo y lo deslicé contra la mesa de madera. No había nada que pensar, sólo sentir ese ruido bestial, sin nombre, infinito como un tren eléctrico. Como un colibrí atrapado debajo de un vaso, con todo el azúcar.

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