Penumbra





















La vida  nublada, los miembros laxos,
la voluntad quieta.

No son los lentes estrenados hace un mes,
la doble vida de los ojos.

No es el revés ni el derecho del cielo
a través de los toldos, las ramas pobladas de la mora,
el loro dando paso al zorzal.

No es el desayuno austero, la corrida,
el frescor de las lagañas,
la deuda de la noche prolongada hasta bien entrada la siesta.

No es el dibujo en el pan,
los barrotes del olvido abrasador,
el aroma que apaga un giro de hornalla,
el descuido que raspa el acero.

Es la penumbra en la escalera,
su tejido tomando el cemento,

escalón por escalón.


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