
Foto: Araceli Merino
I
en el filo del hacha asoman
las patas cortas de la profundidad
una red de madera flota
y se sumerge
para tomar del agua
su respiración
de un cabello del río
penden los palafitos
peces de madera
con su ropa tendida
techos del río
donde se apoyan
los humos del hombre
II
no nacemos con el mismo agua que morimos
las hachas comen con sal
la confianza del árbol
ahora que perdimos la inocencia
sus valvas abiertas nos cubren
es preciso remontar
río arriba
el brillo del metal
el filo es nuestra carta de navegación
sólo la lluvia devuelve al agua
lo que es del agua
III
el río no crece con agua limpia
la noche
borra toda diferencia
estoy pensando en los cardos
de noche
todos los gatos son cardos
el cardo no hace sombra
rueda como un río
delante del hogar
pero el hogar es transitorio
somos del agua
nuestros afluentes van a dar
a la cuenca del ojo
un felino que se estira
entre el pasado y el sueño
ahora mismo
miro tu mano tirando cardos al fuego
todavía falta una eternidad
o varias
para llegar al delta
la tierra se ovilla en las manos del agua
los náufragos evitan los botes de la despedida
un río se devuelve como se encontró
lleno de gatos mojados








