Textos del río



Foto: Araceli Merino




I

en el filo del hacha asoman
las patas cortas de la profundidad

una red de madera flota
y se sumerge
para tomar del agua
su respiración

de un cabello del río
penden los palafitos

peces de madera
con su ropa tendida

techos del río
donde se apoyan
los humos del hombre


II

no nacemos con el mismo agua que morimos

las hachas comen con sal
la confianza del árbol

ahora que perdimos la inocencia
sus valvas abiertas nos cubren

es preciso remontar
río arriba
el brillo del metal

el filo es nuestra carta de navegación

sólo la lluvia devuelve al agua
lo que es del agua


III

el río no crece con agua limpia

la noche
borra toda diferencia

estoy pensando en los cardos

de noche
todos los gatos son cardos

el cardo no hace sombra
rueda como un río
delante del hogar

pero el hogar es transitorio
somos del agua

nuestros afluentes van a dar
a la cuenca del ojo

un felino que se estira
entre el pasado y el sueño

ahora mismo
miro tu mano tirando cardos al fuego

todavía falta una eternidad
o varias
para llegar al delta

la tierra se ovilla en las manos del agua

los náufragos evitan los botes de la despedida
un río se devuelve como se encontró
lleno de gatos mojados

2 de copas




El espacio, no pueden ustedes concebir ese adentro-afuera que es el verdadero espacio. Ciertas sombras, sobre todo uniéndose por última vez, hacen un esfuerzo desesperado por ser una sola unidad. Mal les va. Yo encontré una.
Destruida por castigo, ya no era más que un ruido, pero enorme. Un mundo inmenso la oía todavía, pero ya no era, convertida sola y únicamente en un ruido que iba a rodar aún durante siglos, pero destinado a extinguirse completamente, como si nunca hubiera sido.

Henry Michaux - Nouvelles de l’ etranger

Esta alma, esta sombra, ese ruido de una sombra que, según nos dice el poeta, quiere su unidad, la oímos desde fuera sin tener la seguridad de que esté dentro. En este horrible dentro-fuera de las palabras no formuladas, de las intenciones de ser inconclusas, el ser en el interior de si mismo, digiere lentamente su nada.
El ser es por turnos condensación que se dispersa estallando y dispersión que refluye hacia un centro. El espacio íntimo pierde toda su claridad. El espacio exterior pierde su vacío. El vacío: esa materia de la posibilidad de ser. Estamos expulsados del reino de la posibilidad.

Gastón Bachelard – Poética del Espacio

Poemas del Vell Talp

T R E S M I R A D A S

(Hugo dixit)

Aquí van tres poesías que tienen como punto en común y correspondencia, tus miradas en las tres fotos que te sacó Bruno.
Se me ocurrieron las tres a partir de ampliar las tres fotografías. Allí advertí que había tres miradas diferentes. La primera mirada estás mirando hacia arriba y cuando uno mira de esa forma o lo ganó el pavor o, como en tu caso, lo ganó la secreta esperanza de que allá arriba hay algo interesante.
La segunda mirada está fija sobre el río, riachuelo o arroyo y allí se recupera la ingenuidad de la "primera vez" en todo. La tercera mirada, hay para hacer un ensayo.

Es el desvío de la mirada sobre el río, parece decir ¡que no quiero ver más! ¿quizá la tentación de tocarle el culo al tiempo? o, quizá, y es por lo que apuesto, quien está en posesión del secreto de lo que se oculta bajo el agua de los ríos, sabe que hay "un punto" en que la mirada ha de desviarse porque el riesgo no tiene recompensa.


I

no sólo
los pasos
bajo las hojas,

-no,
ella se queda
de los pasos
que desgavillan
el cielo de los álamos


II

nunca el río,
de sí mismo
desata
idéntica lazada
(...según lo hablaba
el oscuro de Éfeso),

-es cierto,
quién se asoma al río
también
se asoma
a su abismo

-ya,
pero ella sabe
que eso
siempre
sucede por primera vez.


III

(un punto,
un extrávico punto,
donde el río
corre en el río
de otro río),

un punto
cuando todo cesa
y existe
y cesa
y ya no es
el retorno
la distancia

-si,
pero ella está
detrás de las veladuras
de ese secreto,

-¡y aún así
desvía la mirada!

-y se deja
lo que ya
hurtó el párpado.




Hugo García Saritzu. Barcelona, Junio 2009