Vísceras



Llegó Gabriel a una tienda de espejos. Se vio. Por primera vez se vio como hombre. Su pelo rojo, casi violáceo, los ojos azules, despoblados, abiertos, sobre la piel serenísima que le volaba la frente y el mentón fuerte sobre el que se detenían los labios asustados. Se paralizó. Era él que eran veinte, treinta Gabrieles encerrados en esos cristales. No se atrevió a moverse y pasó del éxtasis de su contemplación a una creciente claustrofobia. No podía salir de esos espejos. Dio un paso y vio cómo desparecía de uno, mientras otro, hasta entonces vacío, lo atrapaba. Tuvo miedo de haberse extinguido en aquel, de haber de alguna forma desaparecido o muerto. Volvió a su sitio pero se esfumó del segundo espejo, mientras se multiplicaba en otros. Vio pasar a sus espaldas hombres y mujeres que en esas lunas se borraban. Comprendió que éstas eran zonas de extinción. De un espejo a otro envejecían. Los hombres no compraban esos objetos para verse, sino para recordarse.
...
Siguió su camino cavilando acerca de los espejos sin entender por qué no reflejan los otros animales que como las vísceras, habitan en el hombre. Estos tenían agallas como los peces y, recién mutilado, el rabo de los monos. Sin embargo, el espejo los ocultaba.

Leopoldo Castilla. El arcángel.

El ojo de Robert Frost


Cañuelas. Incluye velo óptico de ventanilla de Empresa Don Otto


Un vistazo fugaz


A menudo veo flores desde un coche en movimiento
que se han ido antes de poder decir cuáles son.

Quiero bajar del tren y volverme
para ver qué eran, al lado de la vía.

Nombro todas las flores que me consta no eran:
no hay amantes estramonios donde han ardido bosques.

Ni adornan campanillas una boca de túnel
ni lupinos que vivan de arena y sequía.

¿Rozaron mi mente con algo
que nadie en la tierra hallará jamás?

El cielo sólo concede ojeadas a aquellos
que no están preparados para ver muy de cerca.

El ojo de John Berger


El nacimiento da comienzo al proceso de aprendizaje de la separación. La separación es difícil de aceptar o creer. Y sin embargo, a medida que la aceptamos, se desarrolla nuestra imaginación, la capacidad de reconectar, de unir, aquello que está separado. La metáfora descubre los indicios que muestra la totalidad. Los actos de solidaridad, compasión,abnegación, generosidad, son intentos de restablecer una unidad perdida. La muerte es la prueba más difícil en el proceso de aceptar la separación que la vida ha provocado. (en Teatro de Monos)

Lo visible fugaz

“...Después de unas pocas horas de andar en moto por el campo, sentimos que no sólo hemos dejado atrás los pueblos y las villas que hemos atravesado. Hemos dejado atrás ciertas restricciones que nos son familiares. Nos sentimos menos terrestres que cuando partimos.
Supongamos que en ese momento nos detenemos, paramos el motor, nos quitamos el casco, estiramos la espalda y el cuello y damos unos pasos por el camino, hacia un bosque o un campo. Miramos a nuestro alrededor. Nos hemos detenido, eso hace que el lugar sea especial.
Ese lugar no se confunde con los otros a los que se asemeja. Estamos provisionalmente cara a cara con aquello que nos ha arrastrado. Estamos cara a cara con aquello hacia donde hemos apuntado.”

Y es con la vista que en principio llegamos a la meta. Si intentamos girar y llegar “allí”, debemos mirar “allí”, fijar la vista “allí”, y entonces el cuerpo y la moto nos acompañan. No se conduce con los brazos ni con el torso, sino fijando la vista. (Si fijamos la vista en algo que queremos evitar, lo arrollaremos) Nuestra “mirada” nos guía, pero al mismo tiempo es como si aquello que miramos nos atrajera, nos arrastrara.

John Berger. “¿A cuánto va?”

Haikus en tránsito


I

Clara dibuja

la cárcel de Caseros.

Pasa el 50.

II

Come del pote

todo el dulce de leche.

Engorda sola.

III

Mira hacia afuera.

"Coca Cola es así"

dicen las sillas.

IV

En la vereda

dos bolivianas viejas

comen dátiles.

V

Perro y dueño

esperan la luz verde

del semáforo.

VI

Una terraza:

maceteros naranjas.

Ropa dorada.

VII

Cuenta carteles.

Lencería y ombligos

Cruza las vías.

VIII

Guardia. Urgencias.

La rampa concurrida.

No estacionar.

IX

Gaona al 3000:

"Se venden maniquíes".

Son demasiados.

X

"Los chicos malos”

Empanadas. Cervezas.

Delivery free.

XI

Frescas del día.

"Como Dios Manda"

Casa de pastas.

XII

Silos de Quaker.

Asamblea Cristiana.

Dios es amor

XIII

Un papá Noel

asomado al balcón

de cartapesta.

XIV

Luz de mercurio.

Cementerio de autos:

metal líquido.

Haikus



Occidentales y accidentales

I

Un cigarrillo.

Delgado papel Ombú.

Textos del humo.

II

La cámara ve.

Yo quiero ser eso, ves?

Ves por las ramas?

III

Cuento pétalos.

Me quiere no me quiere.

Cierro los ojos.

IV

Ya es primavera.

El llanto del cerezo

moja la hierba.

V

Dos ramas sueñan

con ser eso que se va:

dos golondrinas.


VI

Brotes dormidos.

Un reflejo en el lago.

Son mis párpados.

VII

Una tormenta.

Las santas japonesas

se llaman Rosa.

VIII

No es un pájaro.

Gotea una canilla.

Suena la alarma.

IX

Llegan los reyes.

Una rubia y un chino

buscan asilo.

X

Septiembre, veinte.

Vigilia de los pingüinos

en Camarones.